Los procesos de la interpretación


I. Introducción


En las humanidades nos damos al trabajo de interpretar textos. La rama del árbol de la filosofía que nos enseña los procesos generados en esa ardua labor es la hermenéutica, la cual está muy presente en el pensamiento de hoy, a tal punto que se habla de la edad de la interpretación, o de la hermenéutica, para designar el momento actual. Pero hay que tener cuidado con el tipo de herramienta que empleamos y examinar con detenimiento lo que conviene a nuestros afanes en este tipo de saberes.

Así pues, deseo hacer una exposición introductoria de lo que es o aspira a ser una hermenéutica analógica.1 Para tal efecto, primero hablaré de la hermenéutica en general, con el fin de dar una idea somera pero suficiente de ella, para después detallar lo que a esa noción añadiría el concepto de analogía. Habrá que exponer, por lo tanto, también muy brevemente ese concepto, del que toma su nombre la hermenéutica analógica, a fin de que sea comprendido con claridad.

La hermenéutica analógica surge como una tentativa de respuesta, como un intento de solución, o quizá como una puerta hacia aires más respirables, en este momento en que la pugna entre la univocidad y la equivocidad ha fatigado demasiado los espíritus. Por combatir el univocismo, que toma cuerpo en posturas racionalistas, cientificistas y positivistas, se ha dado un lugar desmedido al equivocismo, que encarna en los relativismos, subjetivismos y escepticismos, tan frecuentes en nuestro momento. Hace falta una postura intermedia, un tertium quid, una salida diferente. Y eso es lo que trata de construir la hermenéutica analógica. Pero, de acuerdo con lo dicho, comencemos por exponer la idea general en la que se contiene.

1 Para una presentación más detallada, cfr. Mauricio Beuchot, Tratado de hermenéutica analógica. Hacia un nuevo modelo de interpretación, UNAM, México, 5a ed., 2015, p. 31 y ss.