La arquitectura del clero secular

 

La arquitectura del clero secular está representada en el siglo XVI por las catedrales. La erección de diócesis fue inmediata a la Conquista, y así podemos ver, apenas cuatro años después de la caída de Tenochtitlan, ya en uso la primera catedral. Era ésta una iglesia de tres naves divididas por pilares ochavados, cuyos restos aún pueden apreciarse en el atrio, y otros en Tepotzotlán, que se habían tallado en piedras tomadas de edificios prehispánicos; la techumbre era de madera, pero ya presentaba siguiendo la tradición que se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, el coro en la nave central. Esta catedral fue sustituida por la actual, proyectada por Claudio de Arciniega, y las obras se iniciaron en 1573.
También son de esa época las catedrales de Puebla, Guadalajara y Mérida; esta última es la única que se terminó en el siglo XVI, sin aportaciones barrocas como las demás, por lo que es posible considerarla aquí. Es una iglesia de tres naves en la que se marca el crucero por medio de bóvedas encasetonadas de clara inspiración renacentista, apoyadas sobre columnas con base, y fueron de las primeras que se hicieron en nuestro país. La cúpula recuerda, en menor escala, la del Panteón romano.

La fachada sigue los lineamientos de toda la arquitectura del siglo XVI. Es de una sobriedad extrema que sólo rompen las portadas, de carácter manierista.