Tipología de las maquetas prehispánicas
de Mezcala, México


En todo el continente, de norte a sur, las diferentes culturas y pueblos prehispánicos representaban de diversas formas su propia arquitectura: cerámica piedra, relieves, maquetas, pinturas en códices, en muros, en estelas. Si bien la lista es incontable, hay regiones y épocas que fueron particularmente pródigas en ello: la costa norte del Perú; costa central y norte del Ecuador; la región de Nayarit en México, al igual que en la de Oaxaca, Guerrero y el valle de México de la época mexica-azteca.

Dentro de estas regiones, se destacan las maquetas en piedra provenientes del actual estado de Guerrero, tema que queremos analizar en las presentes notas. Esta idea surgió al finalizar la parte correspondiente a Mesoamérica en un libro anterior en el cual tratamos el tema de las maquetas precolombinas con cierta amplitud.10 Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que el tema en general —si bien existían algunos trabajos al respecto, eran por lo común de divulgación, y poco se sabía sobre épocas, estilos, tipo— debía tratarse con un poco más de profundidad.

Los trabajos más interesantes sobre el tema de las maquetas se han mantenido siempre dentro de lo relacionado con las culturas más importantes, tal como lo teotihuacano,11 lo zapoteca,12 la región de Nayarit.13 Poco se ha realizado sobre Guerrero.14

Un primer paso que decidimos realizar es el de encarar una tipología formal de estas piezas, basada fundamentalmente en el trabajo realizado por Hasso von Winning con Nayarit.15 Una tipología de esas características nos permite ver similitudes, contemporaneidades, evoluciones internas y formales de las piezas. Además, un estudio detallado deja traslucir información respecto a sistemas constructivos, techos, basamentos, escaleras y otros muchos detalles arquitectónicos de una región todavía casi sin estudiar en América. Por otra parte las maquetas de Mezcala muestran la repetición de un limitado número de modelos, aunque la variedad de detalles es grande. Esto puede deberse a que se realizaron en grandes cantidades durante un lapso corto.

Estas figuras, siempre en piedra, tienen una forma particular: planas, altas pero muy delgadas, para ser vistas frontalmente y de un altísimo grado de abstracción, lo que las hace totalmente diferentes de las provenientes de otras áreas culturales mesoamericanas.

El conocimiento de estas piezas, es bastante reciente: a partir de la década de 1940 comenzaron a aparecer en colecciones privadas de todo el país, y fue Miguel Covarrubias quien más trabajó por dar a conocer e interpretar la lítica guerrerense. Si bien hay algunas publicaciones sobre el tema, no hemos podido ubicar nada suficientemente específico.16 Según William Spratling,17 coleccionista que llegó a poseer gran cantidad de maquetas, éstas salieron a la luz en gran número a partir de 1960. Lamentablemente todas las conocidas en la actualidad provienen de saqueos y ninguna ha sido hallada por arqueólogos serios.

La zona de mayor concentración es sin duda la parte sur del río Balsas, cerca de Mezcala. Los sitios Carrizalillo, Amatitlán y El Aguacatillo fueron los más prolíficos.18

La época en que estas maquetas fueron realizadas es bastante compleja de ubicar, ya que desconocemos a qué pueblo o cultura pertenecen. Pero debido a las formas de los objetos de la región, se han realizado trabajos de ubicación cronológica que, en cierto grado, permiten aproximarnos al tema. Sabemos que no deben ser anteriores ni paralelas a la lítica olmecoide de la zona (para algunos la hay pre-olmeca), ni posterior al esplendor de Teotihuacan. Pensamos que se debieron realizar paralelamente al surgimiento del poder de Teotihuacan como centro rector, quizás a partir del siglo II d. C. y se debieron continuar como máximo hasta los siglos V y VI d. C. Es factible que estas fechas puedan correrse hacia atrás con el tiempo.

En un trabajo importante sobre el tema19 se les da a estas maquetas una relación formal con lo zapoteca. Si bien fueron realizadas cronológicamente en la etapa del auge de Monte Albán, incluso desde los inicios de su época II, no vemos los motivos para eso. El fechado tentativo actual de estas maquetas es entre el 300 a. C. y el 300 d. C. Es importante recalcar que esta región, una de las más importantes en cuanto a lítica de Mesoamérica, no tuvo un desarrollo cultural paralelo a ésta. Las causas ya fueron explicadas someramente20 y están basadas en el hecho de haber sido esta región un área de explotación y manufactura de piedras duras de gran calidad. Allí, donde éstas abundan, se debieron manufacturar masivamente objetos de materiales finos para el consumo en los grandes centros urbanos. Obviamente esto plantea un intenso movimiento comercial hacia y desde esa región.

Respecto a los materiales utilizados, existe una larga lista de piedras duras y de categoría: jadeíta, serpentina, granito, esteatita, calcedonia, diorita, caliza, etcétera. Los colores varían del negro, verde y azul al gris y blanco.

El tipo de factura es técnicamente simple. Pero no debemos confundir lo simple de la realización con la imposibilidad de hacer otro tipo de trabajo. Es notable cómo el artesano trató siempre de mantener la figura dentro de la forma de la piedra original. El tan preciado chalchihuite prehispánico tenía más valor como piedra en sí, que por la forma que le podía llegar a dar el artista. Éste no debía alterar la forma, el color, las vetas ni irregularidades del material virgen.

El mecanismo de realización fue el corte por medio del hilo o soga, haciendo ranuras rectas que luego iban siendo alargadas y ensanchadas. Nunca se disimulaba la marca dejada por el hilo en los extremos del corte. La pieza era finalmente pulida superficialmente para darle brillo y valor al material.

Las maquetas son casi siempre planas, formando láminas de entre 5 y 15 mm de ancho. Las dimensiones de largo y alto son bastante similares, variando la altura entre un mínimo de 4 cm y un máximo de 30 cm. El promedio de altura de las 57 piezas que hemos podido medir dio 12.41 cm.

Su particular forma aplanada proviene según varios autores21 del hacha olmeca. La importancia de ésta en la lítica guerrerense es innegable, y las maquetas intentarían respetar esa estructura básica.

Sólo nos cabe decir algo en relación con el objeto para el cual fueron realizadas. Como es de suponer, el verdadero objetivo nos es enteramente desconocido, pero, a partir de información proveniente de otras regiones y casos similares, sabemos que en todos los casos fueron realizadas con carácter funerario. Por muchas razones, era común enterrar al muerto con una reproducción de su templo o su vivienda.

10 Daniel Schávelzon, Arqueología y Arquitectura del Ecuador Prehispánico. En prensa en la Universidad Nacional Autónoma de México, 1979. (Se publicó en 1981. N. de los E.).
11 Ponciano Salazar, Maqueta Precolombina Teotihuacan, Boletín del INAH, núm. 33; México, 1974. Hasso von Winning, "Representations of Temple Buildings as Decorative Patterns on Teotihuacan". Notes on Middle America Archeology and Ethnology No. 83, pp. 107-177, Carnegie Institution of Washington; 1947. Sobre este tema existe alguna bibliografía mía, pero que sólo contiene información esporádica.
12 Horst Hartung, "Maquetas Arquitectónicas Precolombinas de Oaxaca", ponencia presentada en el XLI Congreso Internacional de Americanistas; México, 1974.
13 Hasso von Winning, Keramische Hausmodelle aus Nayarit, México. Baessler-Archiv, band XIX, pp. 343-377; Berlín, 1971. Peter Fourst, "House of Darkness and House of Light: Sacred Functions of West Mexican Funerary Art". Death and Afterlife in Pre-Colombian America, pp. 33-68, Dumbarton Oaks; Wshington, (ver este trabajo para ampliar bibliografía específica).
14 José Luis Franco, "Mezcala, Guerreo: Modelos planos de templos". Boletín del CIAM, núm. 7, pp. 4-7; México, 1960. (es el único trabajo específico sobre el tema). Daniel Rubín de la Borbolla, Escultura Precolombina de Guerrero. Universidad Nacional Autónoma de México. Existe también una tesis inédita: Las figurillas de Mezcala. Una clasificación ordenada, de Dolores Ylunket, UNAM, 1976.
15 Ibídem, 4.
16 Hay varios trabajos sobre arqueología en general en la IV Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología (El Occidente de México), 1964; y en el Handbook of Middle American Indians. En ambos se puede encontrar la poca bibliografía existente. Caben destacar los diversos trabajos de Miguel Covarrubias. También Mezcala Stone Sculpture: the human figure. Carlos Gay, Museum of primitive art, 1967.
17 William Spratling, "Notes on the Precolombian Sculpture of Guerrero". Incluido en el trabajo de Rubín de la Borbolla, citado en el núm. 14.
18 Ídem, nota 17.
19 Ídem, nota 14.
20 Ídem, nota 14.
21 Ídem, nota 14. De la misma opinión fue siempre Covarrubias.