Nota Introductoria

 

Los mínimos recursos para lograr la cadencia poética perfecta, la alternativa hacia el vuelo y el ascenso en espiral, la mutabilidad como consigna de existencia y consistencia, son los elementos de la poesía de Blanca Varela, la poeta peruana, compañera de generación de Javier Sologuren, Sebastián Salazar Bondy y Jorge Eduardo Eielson.

Blanca Varela, nacida en Lima en 1926, lo mismo escribió poemas breves e intensos, que largos cantos acerca de la condición humana, aquella que yace en los ríos subterráneos del inconsciente. Blanca Varela fue una poeta que trasciende su soledad existencial en las palabras, como afirma en su poema “Epitafio”.

No pudiendo hacerse cómplice del peso del silencio, se hizo necesario el canto, apoyado en la lucidez y el desencanto, en ese saberse inscrita dentro de una realidad difícilmente aceptable, “una realidad mal cocida”, que provoca la asfixia pero que, en los más inesperados momentos, convoca a la sorpresa y al asombro a través de una Naturaleza circundante que tiene la capacidad de ofrecer todas las texturas posibles.

Momentos descarnados, biografías fraccionadas, aparecen como sucesos cautivadores: esa posibilidad de absorber el paisaje exterior interno a través de claroscuros.

Poeta de equidistancias contradictorias, impredecible y sorprendente, levanta una atmósfera de credibilidad cándida y certera al lograr que la palabra que nos cerca nos retenga, nos sacuda, nos derrumbe, nos extasíe y nos empuje a llegar, sin darnos cuenta, a las raíces de su dolor más íntimo, el más oculto.

Su lector debe de volverse solidario, sufrir en carne ajena algo tan personal. La proposición central del universo poético de Blanca Varela se centra en la plasticidad de sus tonos melancólicos, aquellos que quebrantan a la palabra, la que está puesta en “plato de pobre”.

Sus temas esenciales son: el amor, los desencuentros, los personajes mitificados, la recuperación de la propia identidad, la incomunicación, el recuento, la necesidad del balance.

Blanca Varela,* fue autora, entre otros, de los siguientes libros: Ese puerto existe (1949-1959), Valses y otras falsas confesiones (1964-197 1) y Canto villano (1972-1978).

Blanca Varela fue una poeta humana y humanista a la que debe leerse sin hacer otra concesión que doblegarse ante la fuerza telúrica de su lenguaje.

Perla Schwartz y José Luis Sierra



*Murió el 12 de marzo de 2009 en Lima, Perú