Cuaderno de cuatro años


Lacustre
Un poeta


Lacustre

 

Todavía otro Erebo para hacerte
más candente
y ocultarte para siempre en mi vida,
nudo que jamás ha podido desatarse.
Balsas y azufre –relámpagos inocultables–
a la deriva en un canal neblinoso,
no para embarcarnos, sino para el lúbrico
encostalamiento de hombres y de hielo.
No para ti ni para mí, si un punzón de diaspro
graba en nosotros el blasón de quien resiste.

Un poeta

 

Poco hilo me queda, pero espero hallar el modo
de dedicarle al próximo tirano
mis pobres cármenes. No me dirá que me corte las venas
como Nerón a Lucano. Querrá una loa espontánea
que brote de un corazón agradecido
y la tendrá en abundancia. Asimismo podré
dejar huella perdurable. En poesía
lo que cuenta no es el contenido
sino la Forma.