Inscripción sobre un retrato
 

Tú sabes que el sueño se diluye en el tiempo.
Has esperado al triste guerrero sobre su escudo
para que, hasta con coraza, entrase en tu cama,
como un ladrón, para abrazarte el cuerpo.

Y ahora, de pronto, te crees madreselva
suspendida entre el nacimiento y la nada,
y sospechas que has estado durmiendo
sobre una coraza manchada de aguardiente.

¡Tierna y mágica criatura!
No te impedí esperar y suspirar,
sino que te dejé enredar en espinas
tu copo hilado cual seda
en la rueca de la vida.

Dominé mi pasión idólatra
con voluntad firme y fría,
porque tu sueño no debía aplastar
las altas cimas pétreas de mi alma.

Nuestro sufrimiento da calor y bienestar
a los que viven de nuestro sacrificio.
De noche, yo escucho dentro de mí, cual si fuese un
[árbol,
cómo caen dulcemente en los nidos, piadosas, las hojas.