Candor
 


Confiesa ser cristiano ortodoxo.
Se santigua.
Es observante; reza el rosario.
Paga los himnos a la Santa Virgen,
la bendición del agua,
las misas y las oraciones para difuntos.
Llora a los pies del gran icono.
Sabe todas las reglas de memoria:
los días de Cuaresma, los de ayuno,
todos los libros de oración
y el Pentateuco.
Hace los solos en el coro
y canta el Kyrie Eleison.
Podría ser un abad
sin envidia
o un archimandrita
inmaculado;
pero sólo es un soldado más
de Nuestro Señor Jesucristo.

Interpreta las Sagradas Escrituras
en voz baja y temblando,
y es inocente cual una rosa
con hábitos de brocado…

Pero en los archivos de la cárcel
constan en su haber cuatro asaltos a mano armada,
nueve robos como carterista
y un imperdonable pecado:
un asesinato.