Restitución
 

No han quedado muchas cosas por vencer y conocer.
El camino se estrecha; los senderos se unen.
¿Observas cómo se aproximan más y más,
cual radios de rueda quebrados por la luz?

Nos acercamos. Es de noche, el aire huele a viejo;
con las antiguas luces brotan siempre flores antiguas.
Se extiende una débil niebla y un cielo lechoso
nace por entre los tallos, en el lejano horizonte.

¿Es una isla?, ¿una montaña?, ¿un río?, ¿un desierto?
¿Por qué terminaría en el desierto nuestro viaje?
Para llegar allá tal vez nos falta un cuarto
del camino andado, verde abajo, arriba azul.

¿Nos detendremos? Una canción nos llama desde la
[posada.
El vino es bueno, la cama tibia y tú eres dulce.
Y desearías, envuelta en tu cabello rubio,
que nuestra carne ardiese como brasa viva.

¡No! Sigue adelante; ¡clávale al tiempo la espuela
para que la eternidad llegue a nosotros cuanto antes!
Guarda tu beso, como las flores el veneno,
para restituírselo intacto a la tierra.