Canto a mi cama


Mi cama es la cama de todos los días.
Aprendí hace mucho las sombras que se ven desde mi cama,
a tientas llego fácil en mi cama al volumen de la música,
al suiche de la lámpara, a mis gafas,
mi cama me acoge cada noche, se abre en la forma de cada músculo mío,
mi cama tiene la prueba de que no existo sino en sueños
y mi peso que se tiende en ella como si flotara
respira para que bailen los dioses de la noche,
fantasmas varios y alucinaciones de la insomne duermevela,
cada noche jardín distinto o variado infierno,
estremecimientos que ni yo conozco y que mi cama conoce,
desgarraduras y éxtasis que mi cama sabe.
Cama que me conoces solitario, quieto, difunto casi,
cuánto te agradezco que me entrenes
para que la muerte así me llegue,
sobre ti,
y te queden mis sueños,
mi única sustancia.