El último nivel de la luz


¿Habrá algo más allá del último nivel de la luz?
El peligro es la fiera que habita el ocaso,
la perfección deslumbrada.
Tanto clarear reaviva al monstruo:
ese dolor absurdo
cojeando como ciervo herido,
la jauría justo en la explosión del centelleo,
un capitel en medio de la noche
o un arco sin columnas. Así
aparece la fiera
en el polo opuesto de la sombra.
Es el miedo, inmóvil
como instante, como rayo perdido.
La claridad maltrecha,
vapuleada por el sol
—indiferente al tiempo que transcurre.
Canto de cigala los instantes:
cara a cara creen mirar la fluorescencia.
Exceso de sol y la bestia viene.
Quiero tentar sus cuerpos, su carne,
andar por la penumbra
con los sentidos abiertos al sereno:
y conocer la luz del mediodía
donde inviolable vive, supraluminosa.