El aquelarre


La gota cae del pozo al océano,
un vuelo de gansos:
entre mis dedos el confín,
gota tras gota.
Es la confusión —porque lo amaba.
Sube la marea, llegan los diablos,
forman un aquelarre en mis manos.
El sudor las agrieta. Llueve: doce gotas
caen sobre el cántaro. Es el tiempo.
Mi mano entumecida se llena
de hormigas: agujas. Vienen los gansos
de nuevo —mil entre mis sueños—.
¿Volverá? Gotas y penumbra, siluetas
y el espejo: allí permanece un buitre. Acecha.
En la acequia las gotas ya no irrigan paz.
Buitre y océano son aguijón: victimarios.
Me quedo esperando a la intemperie.
Sin corazón. Regreso, lo busco.
Soy Lot. Prefiero la piedra.


(De En un laúd —la catedral,
Fondo Editorial Estado de México,
Toluca de Lerdo, 2012.)