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Raúl Hernández Novás Selección y nota introductoria de Norberto Codina VERSIÓN PDF |
Nota introductoria |
¡Cuánta sed de respuesta divina en tantos versos! ¡Qué preguntarse por el final destino de una piedra solitaria! Fina García Marruz (En el homenaje póstumo a Raúl Hernández Novas) |
Ya va siendo un lugar común argumentar que Raúl Hernández Novas (La Habana, 1948-1993) es el primer poeta cubano de mi generación. Me atrevo a asegurar, junto a otros lectores y críticos, que es el más sobresaliente surgido después de la llamada generación del cincuenta, igualándose a sus principales figuras. Al hacerse la antología de los imprescindibles del siglo XX cubano (estoy hablando de una lírica que recoge a Eliseo Diego, Lezama Lima, Nicolás Guillén, entre otros ilustres), su nombre debe estar incluido. El ensayista se da la mano con los mejores de los últimos años en Cuba, pese a la ancilaridad de sus estudios. Allí están sus abordajes medulares a dos poéticas tan distintas y continentales como Vallejo y Paz, o lecturas como la de Manuel Puig pasando por Luis Puenzo, un buen pretexto para develarnos el magma de sus pasiones donde se precipitan el cine, la literatura, la música, Marx y la Biblia. Como escribió su principal estudioso, Jorge Luis Arcos, posee “una cosmovisión poética enfáticamente materialista”, una “poética materialista y dialéctica” que lo lleva a un trascendentalismo donde se sintetizan sus influencias de la tradición poética cubana (nuestro siglo XIX, Martí, el grupo Orígenes, algunos autores de la generación del cincuenta) y su consciente asimilación de la poesía universal. Confluencias decantadas hasta lograr en media docena de poemarios una suma tan personal e interrelacionada como vasos comunicantes de sus lecturas y su tiempo. Este hombre solitario y a la vez compenetrado y atormentado con su época, que escribe un poema como “Los ríos de la mañana”, donde muestra la tendencia de un plano cotidiano que recuerda al turco Nazim Hikmet, o cercano a los clásicos de la lengua, cumpliendo a cabalidad la definición juanramoniana de poeta “purista”: “No hay poeta más puro, es decir auténtico, que el poeta fatal”. Cercano y extraño como la singularidad de sus textos, donde puede seguirse como en un mapa de claroscuros el itinerario de su existencia, puso fecha y sentido a quitarse la vida: “Yo pronto moriré, yo me iré pronto./ Es una idea que he tenido siempre./ Este junio tal vez será diciembre./ Sobre la cuerda no haré más el Tonto.” Por eso excluyó de posibles antologías su discurso más agónico “Sobre el nido del cuco”, temiendo una vez más al desnudo. Su poesía está atravesada por esos temores de animal melancólico en la bulliciosa fauna caribeña. A los amigos siempre nos sorprendía con la profunda voz de su silencio. Aquí vale recordar lo que Natalia Ginzberg expresó sobre Pavese: “se suicidó por falta de alicientes, por su incapacidad para conquistar la realidad cotidiana”. Pese a su oficio de hombre triste, de escamotear su enorme corpachón, de mutismo y sombra en aquellas largas tardes de cinéfilo, donde buscaba tregua a su infelicidad como un personaje de Woody Allen pasando de la realidad a la ficción, el destino del poeta no se reducirá al epitafio borgiano de “las dos abstractas fechas y el olvido”. La palabra, ni pobre ni olvidada, en la alquimia de los días no permitirá que desaparezca el equilibrista. |
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Bibliografía del autor |
(Obra poética) |
Da capo. La Habana, Ediciones Unión, 1982. Enigma de las aguas (1967-1971). Prólogo de Cintio Vitier. La Habana, Departamento de Actividades Culturales, Universidad de La Habana, 1983. Los ríos de la mañana. Plaquette. La Habana, Premio periódico Juventud Rebelde, 1984. Embajador en el horizonte. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1984. Animal civil. La Habana, Ediciones Unión, 1987. Al más cercano amigo. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1987. Sonetos a Gelsomina. La Habana, Ediciones Unión, 1991. Atlas salta. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1995. Amnios. Antología poética. Prólogo de Jorge Luis Arcos. Selección de Jorge Luis Arcos y Norberto Codina. La Habana, Ediciones Unión, 1996. |
De Da capo
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[Esta piedra que ama,...] [En la nave arqueada,...] |
“Esta piedra que ama, y aún busca a M. P. R. |
En la nave arqueada, sobre las tranquilas |
De Embajador en el horizonte
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But the fool on the hill sees the sun going down and the eyes in his head see the world spinning round Lennon y McCartney |
Quién seré sino el tonto que en la agria colina miraba el sol poniente como viejo achacoso, miraba el sol muriente como un rey destronado, el tonto que miraba girar el mundo, guardando en su rostro las huellas de la noche. Quién seré sino el tonto de siempre atraído por el mar, aquel que en el mar feroz dejó su nombre. Quién sino el tonto que lloraba y lloraba por el mar, las flores, las muchachas, la esbelta luna sonriendo. Sobre la colina está solo and nobody seems to like him, pero él ve el mundo moverse a su alrededor, el sol rebotar como una pelota roja en el horizonte. El sol tragado por el mar, frío entre los peces. Quién seré sino aquel que ya no mira, no oye, no palpa, absorto, esas tierras astrales, esos frutos, las viñas de la realidad, airoso manto. El que ve la noche descender como un cuerpo inapresable, el que siente la luna caer sobre sus hombros como una tela delicada, aquel que en la marisma jugaba a rey, a payaso, a rey, a oscuro caballo. Absorto, solo, en la colina, gritando como loco, bajo los pájaros que emigran señalando un carcomido rumbo. Yo, el loco, el tonto que siempre he sido, girando en la burla, torpe bufón de florida pirueta, riendo, con dientes podridos, la realidad inapresable como implacable cuerpo, a nuestro lado, descansando en las hierbas brotadas de los muertos, entre sonrisas de nocturnas flores. Quién seré, Dios mío, sino el loco tonto, el oso bronco, el jorobado torpe, bufón bailando, reuniendo rumbos entre sus brazos, flores para una mujer que no existe, quien mira al sol dormirse cual tembloroso viejo y al mundo girar en burla alrededor de sus hombros destronados. |
De Animal civil
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Sobre el nido del cuco I II III IV V VI El sol en la nieve Los ríos de la mañana |
Sobre el nido del cuco* |
Ellos tienen unas vitrinas y usan unos zapatos. En esas vitrinas alternan el maniquí con el quebrantahuesos disecado, y todo lo que ha pasado por la frente del hastío del búfalo solitario. Si no miramos la vidriera, charlan de nuestra insuficiente desnudez que no vale una estatuilla de Nápoles. Si la atravesamos y no rompemos los cristales... José Lezama Lima Pensamientos en La Habana |
I En estas tardes medrosas en que no llama nadie a la puerta y no suenan los timbres y la casa es un gran frigorífico lleno de silencio en estas tardes que gravitan sobre los parques impidiendo la vida y los juegos —tardes que pesan como un fardo hiriente sobre los hombros de la estatua inmóvil— en medio de esta lluvia que no cae y moja los huesos tan desnudos en la ausencia de voces sin nadie en mi experiencia I think of you Billy yo también pienso en ti Bi Billy reconstruyendo mis memorias de piedra tan pesadas como fuente de sangre y no tengo nada que decirte porque no llama nadie y no hay nadie en mi experiencia Quizás jugamos en el mismo parque un teléfono mudo entre nosotros un eléctrico hilo que devano temblando trabajando en la blanca rueca de la distancia la senda en cuyo fin cae una nieve triste un vuelo de pájaro callado un empeño de ave que emigra viste con tierra de Wisconsin mis huesos al garete un telegrama que las aves llevan y entre nosotros no más una vitrina luminosa que yo atravieso sin romper los vidrios II Qué gaviota de azúcar rozó las olas de aquellos mares de Virginia donde viaja la barca de los locos con todos nosotros Billy con todos nosotros Dios mío somos nada más unos pendejos somos unos locos en un barco que gira y echamos velas y anclas y gobernalle al mar y echamos a suerte el viento enemigo y estamos esperando esperando a Jaws y Jaws no viene y no hunde el barco y la ballena blanca como una tumba de cristal no viene Mac Mac Mac Dónde te has metido me has dejado al timón y yo no sé gobernar esta nave y te escondiste te escondiste with candies pero en vez de ocultarte riendo estabas triste Por qué dime te escondes con tu dulce luminoso en los labios y nos dejaste solos por qué hermano por qué padre nos has dejado solos en esta barca de los locos que no sé gobernar denme el cuaderno de bitácora que han repasado las sirenas con esas manos verdes como nubes con sus manos de algas y jacintos Y en el cuaderno de bitácora tras la noche estéril sin dulces y sin juegos tras el juego soñado without candies sin la estrella de azúcar en la boca vacía la piñata de los cielos y el garrote tierno en nuestras manos el garrote con que hemos de golpearnos a ciegas sin dar con la piñata poniéndonos el rabo vergonzoso y las orejas del indecible burro sin dar con la pelota redonda como el mundo en el vacío estadio después del halloween lluvioso y de puertas cerradas (han envenenado los dulces han enterrado agujas en las manzanas) y mudas calabazas sin luz las calabazas de ella junto a un cuerpo de estrella parpadeante en el cuaderno en blanco de bitácora Billy yo escribo ríen como el monarca tras la noche vacía de sus bodas III You know If you break my heart I’ll go But I’ll be back again “Y le llevé las flores y así le dije Would you marry me anyway? Would you have my baby? y ella sonrió con labios de caramelo con sus colmillos de azúcar el ángel vigilaba el telón de las hojas del jardín soñoliento y yo le dije quieres compartir esta suerte la barca sin estrella mar hiel enamorada” no es usted a quien aman compréndalo renuncie gentilmente “Le llevaba unas flores al retablo vacío descorrían las hojas su telón soñoliento una escena una escena el carnaval del mundo en medio de la turba de feos monigotes una estrella riendo como un ángel de azúcar tan sólo un torbellino que la dejara a ella ángel y marioneta en el jardín del sueño” no es usted a quien aman “El tablado vacío seguiría aplaudiendo las luces se apagaron me quedo sin embargo siempre hay algo que ver se hizo lo oscuro ahora vendrán caras extrañas sobre el tablado a ciegas compréndalo las hojas del telón se cerraron y cerraron las puertas de la ciudad hiriente” renuncie gentilmente “Que la siga leal en extramuros el perro de la casa es un consuelo ser gozque de su falda el halloween lluvioso por los lejanos pueblos que la siga llevando la cántara de llores junto al jardín dormido velado por el ángel con su espada de fuego ante el telón cerrado junto al jardín me dijo” no es usted a quien aman compréndalo renuncie gentilmente “Lleva el cántaro al río trae el cántaro a casa llénalo de tu leche la leche de tu piel las olas de tu pecho hondos cielos de leche los hilos de tu entraña filamentos de nube muñeca descosida alada marioneta escucha esta vasija sus latidos de barro trae el cántaro a casa lleva el cántaro al río” “la lecherita ciega quebró mi corazón” ...but I’ll be back again IV |
I never lost as much but twice and that was in the sod Emily Dickinson |
Cerré la puerta y dejé el mundo afuera me recluí intramuros de mí misma y no había nadie en mi experiencia y no se lo dije a mi madre y no se lo dije a mi padre Cuando cerré la puerta a la tarde vacía de Amherst y me quedé intramuros los ángeles llegaban recibía la visita de Walt con sus barbas de nieve su pecho tormentoso sus regalos de blanca navidad yo estaba sola y había perdido y ganado dos veces todo ocurrió en la tierra y en el césped sólo llevaba pequeños presentes a los graves vecinos a mi dueño dulces pequeñas estrellas de azúcar y fui dos veces dueña del tesoro y no se lo dije a mi madre y no se lo dije a mi padre y me encerré a morir entre los muros para guardar avara mi tesoro sedosos intramuros de mí misma Padre estoy llamando tirándote la puerta mira mis dedos aún vacíos de los anillos de la felicidad y yo gritaba ¡despierta! burglar banker father I am poor once more! V Someone is knocking at the door Somebody is ringing the bell Someone is knocking at the door Somebody is ringing the bell Open the door Let them in Billy I have long dreamed without candies la estrella de azúcar et rien et rien nada ha pasado que no lo sepa el padre que no lo sepa madre ni el maestro y su mujer la señorita las personas mayores estoy en la habitación vacía en el viaje vacío de los locos en el hueco oscuro del árbol que cruje como un frigorífico de silencio Billy crece la sombra como una marea sin estrellas y ya está muy oscuro hello darkness my old friend Billy yo estoy contigo ¿Vendrá el doctor Noel con sus barbas de nieve a dejar caramelos en las habitaciones a abrir los corazones y restañar los cántaros deshechos? Vendrá a despertar al niño muerto al que durmió a tu lado without candies? No hallo las indicaciones señorita enfermera miss Ratched la enfermera está hablando con su lengua de fuego y de su boca salía una espada aguda de dos filos una espada de fuego para guardar el camino del árbol Billy yo estoy contigo Déjenlo que entre let him in a la terraza donde están dormidos a los dormidos los cuidará quejoso se agrupará la mañana helada en terrones de azúcar Let the sunshine Let the sunshine in the sunshine in Alguien está tocando a la puerta a la puerta cubierto de rocío pasa las noches del invierno Open the door Let him in Billy un teléfono mudo entre nosotros estás sangrando en el manicomio helado Let it be Let it bleed déjenlo déjenlo que sangre y que su sangre abrigue al mundo Let him bleed que hable su corazón por la herida con sílabas de sangre con que ha de convencer al mundo y ha de vencer al mundo y mellar la espada del ángel la espada de la boca de miss Ratched Let it be let him bleed Billy yo estoy contigo tú estás bajo la nieve yo en mi cuarto yo estoy con los dormidos without candies ruedan mis ojos por la nieve es una blanca estepa ¿se da cuenta? allí vi a un conocido y lo detuve gritándole ¡Hernández! rueda la nieve en pelotas que no hemos de golpear muñeca de la nieve como blanca mujer en pelotas que no hemos de acertar que no hemos de acertar con nuestros leños en este juego en el vacío estadio las pelotas fantásticas de nieve blancas esferas de algodón dulce y no podremos romper la piñata del cielo para que caigan las estrellas de azúcar Billy yo estoy contigo en la tarde medrosa y vacía donde no suenan timbres en el juego vacío donde no acude nadie en el cuarto vacío donde todos dormimos sin dulces con pastillas en la barca vacía de los locos que gira como el mundo en la noche vacía de las bodas del rey en la casa callada como un gran frigorífico vacío en el parque vacío donde la tarde abruma los hombros de la estatua Billy yo estoy contigo yo estoy contigo madre padre yo estoy contigo río manzanares yo estoy contigo señorita Ratched déjame pasar entremos todos juntos let us in Alguien está tocando a la puerta Alguien está sonando el timbre Alguien está tocando a la puerta Alguien está sonando el timbre Abran la puerta Déjenlos entrar VI |
Como sueñan humillamos repitiendo día y noche con el ritmo de la tortuga que oculta el tiempo en su espaldar: ustedes no decidieron que el ser habitase en el hombre... Como quieren humillarnos les decimos athe chief of the tribe descended the staircse. .... Ellos que cargan con sus maniquíes a todos los puertos y que hunden en sus baúles un chirriar de vultúridos disecados Ellos no quieren saber que trepamos por las raíces húmedas del helecho... y que aunque mastiquemos su estilo we don’t chose our shoes in a show-window. José Lezama Lima: “Pensamientos en La Habana” |
7 de noviembre de 1982
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El sol en la nieve |
Murió el pobre poeta, y no lo llegamos a conocer. José Martí |
La Patria radiante estaba entre la nieve muda y la Patria sufriente oía con hastío el verdor eterno. La Patria musculosa escuchaba el trueno de un torrente bajo una estrella desterrada y la Patria canija bebía su copa de cielo gris de París en un ajenjo. La Patria enamorada latía oscura en su destierro y la Patria impotente en su destierro contemplaba el mismo cielo azul sobre la misma nieve verde. La Patria del destierro torcía enraizada su honda hoja de tabaco y la Patria desterrada en sí misma contemplaba ciega el sedoso susurro de frondas. Y la Patria desterrada llamaba al sol de la Patria sin tierra y la Patria sin tierra clamaba por la nieve del destierro. La Patria viviente quiso fundir en un gran sol a la Patria agonizante ¿quiso la Patria agonizante asirse al gran sol como al asa de una eterna posesión? Padre padre aquí estoy yo íntimo y desnudo yo todos los que te han amado y han sufrido y todos los que vagaron solos como un ejército en derrota esperan al padre que ha de venir para fundirme a él en un abrazo quizá también a mí me diga hijo Padre padre qué lento hastío qué extraño sufrimiento fue extraño estar solo y extraño no tener almohada donde reposar ni piedra de sueño Tú me veías desde un torrente yo te esperaba en la nieve de ala tierna que llueve como una bendición Juntos juntos los dos bajo un cielo Nos agriamos en vez de amarnos Yo con mis pies cansados tú con el pensamiento de mármol de tu frente Nos encelamos en vez de abrir vía juntos Juntos los dos sobre la tierra sangrante entre la fronda roja y el fruto que escondía una luz vaticinada Padre padre qué largo camino Yo los junto Yo los junto Los dos se abrazan La Patria estaba entre la nieve oyendo el trueno del torrente respirando el aire frío que seca la palma deliciosa. La Patria comulgaba su estrella ajenjo como hostia sangrante en el cafetucho hostil. La Patria entre la nieve llamaba a sus guerreros recogía la magra moneda del sudor. La Patria entre las frondas escuchaba vagos ruidos de otro mundo vago y gris. La Patria agonizaba en la sombra. La Patria moría cara al sol. La Patria esperaba a la Patria que viniera a salvarla de su abismo. |
Los ríos de la mañana |
julio de 1982
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De Sonetos a Gelsomina
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¿Ya? La tarde apenas Riesgos del equilibrista ¿Ya? |
Angkor dormido en su profunda selva, Chartres de luz extática y divina, esa otra catedral de Palestrina, Volver y Cuesta abajo y Madreselva, el ruiseñor de Keats, la enajenada canción de Gretchen arrullando al hijo, el libro insomne en que Jesús nos dijo: “no he venido a traer paz, sino espada”, el libro capital donde el proyecto vive de un mundo nuevo y de otro modo, dudoso Hamlet y Macbeth abyecto, Bach y Beethoven y los Beatles... Todo cuanto has fraguado, mi antropoide erecto, ¿habrá, tan pronto, de envidiar al lodo? |
La tarde apenas entra a la callada agosto de 1985
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Riesgos del equilibrista |
Yo pronto moriré, yo me iré pronto. Es una idea que he tenido siempre. Este junio tal vez será diciembre. Sobre la cuerda no haré más el Tonto. No andaré mucho más sobre este hilo que me levanta de la tierra hambrienta, lejos, tan lejos de su lid sangrienta, como sobre un alado y cauto filo. ¿Cómo podrá el funámbulo un asilo cavarse en aire, eterno, de manera que sobre el hilo nazca, viva y muera? Mas aquellos que van entre la guerra de abajo, también marchan sobre un hilo, y con igual traspié caerán a tierra. |