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Surrealistas franceses |
Nota introductoria |
El poeta-pintor César Moro (1903-1956) llegó a México en marzo de 1938. Llegó para quedarse diez años. Venía de haber vivido los últimos tres años en su país, el Perú, porque desde 1925 a 1935 había hecho Moro de París su morada.
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Luis Mario Schneider |
Nota
El surrealismo es el cordón que une la bomba de dinamita con el fuego para hacer volar la montaña. La cita de las tormentas portadoras del rayo y de la lluvia de fuego. El bosque virgen y la miríada de aves de plumaje eléctrico cubriendo el cielo tempestuoso. La esmeralda de Nerón. Una llanura inmensa poblada de sarcófagos de hielo encerrando lianas y lámparas de acetileno, globos de azogue, mujeres desnudas coronadas de cardos y de fresas. El tigre real que asola las tierras de tesoros. La estatura de la noche de plumas de paraíso salpicada con sangre de jirafas degolladas bajo la luna. El día inmenso de cristal de roca y los jardines de cristal de roca. Los nombres de Sade, Lautréamont, Rimbaud, Jarry, en formas diversas y delirantes de aerolito sobre una sábana de sangre transparente que agita el viento nocturno sobre el basalto ardiente del insomnio. |
César Moro |
Configuración
Los cabellos blancos de las piedras, los cabellos negros de Hans Arp |
En tu lugar desconfiaría del caballero de paja...
En tu lugar desconfiaría del caballero de paja Y las adoro cuando se juntan como un gallo blanco André Breton |
Cartero cheval
Nosotros los pájaros que encantas siempre desde lo alto de André Breton |
El gran socorro mortífero
La estatua de Lautréamont André Breton |
Algunas palabras que, hasta ahora, me estaban misteriosamente prohibidas a André Breton La palabra cementerio Paul Eluard |
Entre otras
A la sombra de los árboles Paul Eluard |
Una noche
La noche última el viento silbaba tan fuerte que creí iba a Giorgio De Chirico |
El fenómeno biológico...
el fenómeno biológico Salvador Dalí |
Entre nuestros artículos
Entre nuestros artículos de quincallería perezosa Marcel Duchamp |
La hora del pastor
Los campos invadían las calles Un vestido de noche corría y gritaba en un claro del bosque. Georges Hugnet |
André Breton
Como un piano de cola de caballo de cauda de estrellas México, abril 1938 |
Gruta
Gruta de bronce Alice Rahon Paalen |
Háblame
El negro de humo el negro animal el negro negro Benjamin Péret |
28 de noviembre xxxv
Lengua de fuego abanica su cara en la flauta la copa Pablo Picasso |
Anuncio
Un señor que tomaba el metropolitano tenía bajo el brazo un gran paquete del que salía un trozo de tela verde. Como todo el mundo le miraba, dijo desatando su zapato: "Emplead la tinta Watterman". Luego descendió los tramos de la escalera cojeando. Gisèle Prassinos |
He aquí todos los siglos pasados a filo de espada He aquí todos los siglos pasados a filo de espada Gui Rosey |
Los sentidos
El brazo nebuloso de la naturaleza amontona los olores de la tarde en la carroza extinguida del crepúsculo. Fatiga de la tempestad enganchada que relincha a las estrellas. Marino de las nieves y de los trigos, el silencio, y el pájaro cuya jaula será de mimbre y el mimbre de ondas y de colores. Pintura musical. Gui Rosey |