|
Teofanía XIV
(Retiro Espiritual en el Pedregal de San Ángel)
Sufrir, amar, pesar la hora, el día, en Ti, de Ti, por Ti; sin que rehúya mi propia soledad, por ser la tuya, ni tu crucifixión, por ser la mía. Arder en una sola Eucaristía que no por consumirse disminuya: ésta fue mi oración y mi aleluya; y un silencio interior amanecía. Yo miraba los negros pedernales florecer, convertidos en vergeles por tus manos de céfiros azules. Y vi salir la luz, como Tú sales y todo sonreír, como Tú sueles, esta mañana tierna de pirules.
(De Elegías y Teofanías)
|